
La confirmación del viaje de León XIV a la Argentina activó de inmediato los engranajes del Poder Ejecutivo para organizar lo que se perfila como el evento político y religioso más importante del año.
El presidente Javier Milei fue el encargado de ratificar la noticia mediante un comunicado directo en sus canales oficiales, donde reflejó el entusiasmo de la administración central.
“Argentina va a recibir al Papa”, manifestó el Jefe de Estado, quien además precisó los detalles del calendario previsto para la llegada del líder católico: “Entre el 8 y 11 de noviembre, le daremos la bienvenida al Santo Padre a nuestro país. Una visita histórica para todos los argentinos”.
Según indicaron desde el entorno presidencial, la confirmación llegó luego de que el mandatario fuera “oficialmente notificado que la Argentina recibirá la Visita Apostólica de Su Santidad León XIV, aceptando la invitación que le hicimos a principio de año”.
El arribo del Obispo de Roma quiebra un período de 39 años sin delegaciones de este tipo en suelo argentino, siendo el último registro la visita de Juan Pablo II en 1987. La planificación de la gira sudamericana -que también abarcará Uruguay y Perú- se manejó bajo estricta reserva diplomática entre la Santa Sede y el nuevo nuncio apostólico en Buenos Aires.
Para garantizar el éxito de la agenda pastoral, que incluye escalas en la Ciudad de Buenos Aires, Luján y Córdoba, el Gobierno constituirá un comité interministerial coordinado por la Secretaría General de la Presidencia, la Jefatura de Gabinete y los ministerios de Seguridad y Capital Humano. Este equipo trabajará en conjunto con los gobernadores provinciales para desplegar los operativos sanitarios, de transporte y de seguridad pública en cada uno de los actos masivos.